Alejandro Trejo: Un hombre que no se rinde.

Alejandro Trejo: Un hombre que no se rinde.

Alejandro Trejo: Un hombre que no se rinde.

Por Sentido Comun / Ericsson Espítia

Fotos: Nacim Seoane de Lobo Producciones

Desde niño buscaba generar oportunidades en el mundo de los negocios y hoy es un exitoso empresario que lo que sueña, lo vuelve realidad.

Por Ericsson Espitia

Cuando eras niño, ¿qué imaginabas que serías de grande?

“Me imaginaba dirigir algo grande, pero no sabía qué. Yo decía que quería ser abogado, diplomático, algo con poder y con nombre, pero no tenía claro qué, pero siempre me imaginé ‘arriba de la línea’”.

Cuando eras más joven, ¿admirabas a alguien?

“Sí, siempre me llamó la atención el esfuerzo, la gente que de la nada hacía mucho. Recuerdo que cuando era niño le pedí permiso a mi mamá para lavar carros por 20 pesos, se me hacía un buen ingreso y no me dieron chance de salir a lavar, pero el chiste era trabajar. Cuando cumplí 17 años tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos y trabajar allá por un año, lo que me abrió las puertas como gerente en varias empresas acá en México”. 

¿En qué momento decidiste ser empresario?

“En todo momento. Los empresarios iniciamos como emprendedores tratando de hacer algo. Tras el lanzamiento de una pizzería que no funcionó, iniciamos en el negocio de las cafeterías con nuestra propia marca llamada Café Venecia; después, surgió la marca Kabeli Coffee y tuvimos 10 o 12 cafeterías. Luego, migramos al negocio de la construcción”. 

¿Cómo enfrentaste ese primer fracaso de la pizzería?

“No hay una carrera sin fracaso, ésta tiene que estar construida con base en fracasos. Dicen los libros que: ‘lo que no te deja dinero, te deja experiencia’. Por eso, la mayoría de los empresarios cuando truenan o fracasan ganan experiencia, el tema es no rendirse, no quedarte ahí sino capitalizar ese aprendizaje”. 

¿Tuviste algún mentor?

“No, pero leí mucho y los libros son mentores. Hay un filósofo comercial que me encanta como instruye, se llama Jim Rohn, que es uno de los más grandes que ha tenido Estados Unidos, incluso, lo nombraron el orador de la Asociación Nacional de los Oradores. Su filosofía de vida es muy bonita, pues dice que: ‘para que las cosas cambien, tú tienes que cambiar y para que las cosas mejoren, tú tienes que mejorar”.

¿Cuál es tu libro favorito?

“Tengo muchos, pero sin duda alguna, ‘Piense y Hágase Rico’, de Napoleon Hill, es un imperdible. También ‘El Hombre Más Rico de Babilonia’, de George Samuel Clason; ‘Las 5 Piezas Principales del Rompecabezas de la Vida’, de Jim Rohn; ‘Las Estaciones de la Vida’, del mismo Jim; La Biblia, que equivale a 66 libros leídos, en fin, hay muchos que me encanta leer”. 

¿Cómo te preparas en tu día a día?

“Hay una parte muy interesante, pues siempre me ha gustado dar. Por ejemplo, con la cafetería, salíamos en Año Nuevo a regalar una olla de chocolate; en Reyes, una rosca y el año pasado dimos 500 comidas para 500 familias de escasos recursos, además, construimos una cancha de modo gratuito para lugares de bajos recursos, el chiste es siempre hacer algo por los demás. El tema es dejar un legado, cuando te vayas de este mundo, dejar el metro cuadrado donde pisaste un poquito mejor que antes de que existieras”. 

Si tuvieras una varita mágica, ¿qué cambiarías en el mundo?

“Le haría ver a la gente que la preparación es gratis y está al alcance de todos, es fácil y la tenemos hoy. Hace años encontrar un libro de Napoleon Hill era prácticamente imposible, en la actualidad abres el teléfono y ni siquiera tienes que escribir, le puedes dictar al teléfono el título, el autor y sale un PDF gratis. Y lo otro que me gustaría cambiar es el sufrimiento, sobre todo en los niños”. 

El universo te dice: ‘dame tu parte, echa la semilla a la tierra y te prometo que habrá un árbol y dará fruto, pero si tú no pones la semilla, no puedes esperar obtener algo.

El ser humano tiene que desprenderse del día de hoy y no esperarse a mañana, ni pasado mañana, porque nunca es un momento ideal y nunca es suficiente para dar.

¿Qué significa para ti Aguascalientes y su gente?

“Es un lugar muy bonito, con buena calidad de vida, con muchas oportunidades para aprovecharse; no debemos esperar a que la gente de fuera venga y nos diga cómo hacer las cosas, creo firmemente que nosotros tenemos que hacerlas, ya que la gente de aquí es gente buena, el tema es tomar la iniciativa, levantar la mano y trabajar en ello”. 

¿Qué consejo le darías a las futuras generaciones?

“Existe un problema con las nuevas generaciones que buscan recompensas muy rápido y toda recompensa requiere de un precio. Las nuevas generaciones se cansan, renuncian, trabajan una semana y no les gusta, ya no quieren compromisos, por eso, mi recomendación sería que se preparen, que tengan objetivos, metas y que sueñen, porque los sueños no deberían quedarse en sueños, todos deberían convertirse en realidad”.

¿Tienes alguna frase o reflexión a la que acudas en momentos difíciles? 

“Tengo muchas, pero ésta es muy buena: ‘La vida es como un juego de ajedrez, porque en toda partida de ajedrez hay retos, pero basta una sola jugada tuya, un movimiento bueno para ganar, basta mover la pieza correcta’. Al universo le gusta la velocidad, el movimiento y le gusta el no rendirse, le gusta que la gente vaya y se entregue, cuando la vida ve eso en una persona, la vida dobla los brazos y dice: ‘ya me demostraste quién eres, aquí está lo que querías”.

 

“Fui escalando poco a poco, empecé como telefonista, luego preparador, jefe de piso, subgerente, gerente, gerente regional, hasta tener mi propio negocio.”

 

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