Por Psic. Laura Lorena Torres Chávez
FB: Laura Torres / IG: @laulotorres
Alguna vez te preguntaste qué querías ser de grande y ¿por qué querías ser eso? Descúbrelo…
Antes que nada debes saber a qué nos referimos cuando escuchamos hablar sobre el niño interior. Es aquel que aparece a través de emociones, recuerdos y vivencias del pasado, trayendo a nuestro presente sueños, anhelos, miedos, inseguridades, que en algún momento surgieron cuando éramos niños y se instalaron ahí como grandes tesoros de nuestra infancia.
Permítete hoy conectar con él y escúchalo con atención, es probable que si hay situaciones que lo dañaron, aún estén presentes. No tengas miedo de escuchar aquello que viene a decirte, ya que sólo permitiéndote sentir y conectando con esa emoción, lograrás abrazar esas heridas y sanarlas a través del adulto que eres hoy, recuerda que crecer por fuera no significa crecer por dentro. ¿Y qué crees? Está bien… todos tenemos diferentes procesos.
¿Cómo sabemos si tenemos un niño herido?
Estamos disociados (desconexión entre pensamientos, recuerdos, entornos, acciones e identidad).
Seguimos un guión de vida
(repetimos patrones).
No tenemos relaciones sanas.
Tenemos una posición narcisista.
Nuestros miedos gobiernan nuestra vida.
Somos codependientes.
No podemos ser espontáneos.
No sabemos jugar y divertirnos.
Buscamos controlar los entornos.
No tenemos tiempo y espacio para mirarnos.
¿Cómo sanar?
Aceptando lo que fue y siendo conscientes de que hay cosas que no dependieron de nosotros, no podemos cambiar lo que pasó, pero sí podemos encontrar un nuevo significado y transformarlo.