Por Dra. Rocío Muñoz

Médico con especialidad en Rehabilitación Cardiaca, actual directora de CardioActiva

¿Sabías que la salud de tu cerebro y tu corazón están conectadas? Todo lo que hagas para mantener un corazón sano, también mantendrá a tu cerebro saludable y viceversa.

El cerebro es la parte más compleja de nuestro cuerpo, donde se aloja nuestra inteligencia, sentidos, movimiento, comportamiento… quiénes somos. Al igual que el resto de nuestro cuerpo, también envejece y nuestras habilidades se pueden deteriorar. La clave para cuidarlo son los vasos sanguíneos, tanto el corazón como el cerebro necesitan de una buena circulación. 

¿Te imaginas llegar a una edad avanzada, pero estar desconectado del mundo porque tienes algún tipo de demencia? 

Casi la mitad de las personas con demencia tienen una combinación de factores de riesgo como fumar, sedentarismo, obesidad, diabetes e hipertensión. Además de esos factores, la depresión y un bajo nivel educativo también son primordiales para desarrollar demencia. Así que si tienes depresión, busca ayuda, no te acostumbres a vivir así porque tu cerebro te pasará factura. Sigue aprendiendo y desarrollando habilidades, estimula y reta a tu cerebro con cosas nuevas, te lo agradecerá. 

¿Andas en motocicleta o te gustan los deportes extremos? Protege tu cabeza, pues los golpes que quizá no te lleven al hospital te pueden ocasionar deterioro cerebral. 

¿Tienes buenas redes sociales, de esas de carne y hueso? Entonces, tienes menor riego de desarrollar demencia. La conexión que tenemos con la familia y con los amigos es trascendental, pero las conexiones vitales no solo son entre seres humanos. Tenemos la oportunidad de conectar con la naturaleza, con una idea, con un lugar. 

¿Sientes que tu perro te ve como nadie en el mundo? Es porque conectas con él. ¿Te sientes como pez en el agua en tu trabajo? Es porque conectas con el propósito de tu trabajo. ¿Disfrutas las reuniones con tus excompañeros de escuela? Es porque conectas con el pasado de una manera saludable. También puedes conectar con tu religión, con una institución (un equipo de futbol, por ejemplo), y por supuesto, contigo mismo. Todas esas conexiones alargan la vida y alejan a la demencia. 

Y, por último, ¿has escuchado la frase “como está tu cuarto, está tu mente”? No subestimes el poder del orden. Regálale a tu cerebro un espacio ordenado para que fluyan las ideas y la creatividad.

¿Qué alimentos le gustan a tu cerebro?

La llamada dieta mediterránea es la ideal (también para el corazón). Este tipo de alimentación es abundante en verduras de hoja verde, nueces, arándanos, legumbres, cereales integrales, pescado, pollo, aceite de oliva y vino tinto (lamentablemente, solo una copa al día y no, no es acumulable al fin de semana).